El jardín botánico de Wadi-as el más antiguo de Europa


El jardín botánico de Wadias, el más antiguo de Europa.

Ya en otro número de la revista Wadi-as J. M. Ortiz Valero nos hacía referencia al jardín botánico de Guadix. La noticia de su existencia me maravilló tanto que comencé a buscar documentación al respecto, quería saber ¿cómo?,¿cuando?, ¿dónde? ¿Quien? Y por qué?, interrogantes a las que un día me dijeron, habría de responder cualquier noticia periodística. Las respuestas a estas preguntas ya las dá resumidamente Carlos Asenjo, en su libro “Guadix: la ciudad musulmana del siglo XV y su transformación en la ciudad neocristiana del siglo XVI”. Pero no conforme con eso, quise ver, oler, en definitiva retroceder en el tiempo hasta plantarme en el jardín. Esto es del todo imposible, sin embargo la idea de recrear el jardín fue lo que me impulsó a buscar más información.
Don Antonio Cavanilles y Centí junto con Don Mariano La Gasca, hacen un breve apunte en su libro “Dos noticias históricas del inmortal botánico y sacerdote hispano-valentino Don Antonio José Cavanilles (1917)”, cuando en el capítulodedicado a los botánicos árabes, cita a Mohamad ben Alí ben Farah, conocido como al Shafra, del que dicen: Nació en Corella, antes del año 1500 dirigía el jardín botánico del Rey Naser de Guadix, el primero de Europa…, recorrió gran parte de España examinando las plantas por sí, en vivo, en sus localidades propias, conservándolas secas y recogiendo sus semillas, que luego sembraba en el jardín de Guadix.
En el Legado del polígrafo granadino Ibn al-Jatib, describe que al Shafra sabía muchísimo sobre plantas, las cultivaba y recorriendo las montañas, las iba catalogando, pero siempre con fines medicinales.
Fuentes más actualizadas dicen: Que Muhamad ibn Alí Ibn Faray al-Qirbiliäni (el crevillentí), más conocido por el sobrenombre de al Shafra (el cuchilla o el bisturí, por su profesión de cirujano), nació en Crevillente en la segunda mitad del siglo XIII. Hijo del médico herbolario del pueblo, estudió durante la infancia los secretos de las plantas medicinales…, destaca como experto sanador de toda clase de enfermedades. En Valencia estudió medicina y cirujía. Fué famoso en la España musulmana y sus servicios fueron solicitados por las principales familias de la nobleza y la realeza…, entró al servicio del sultán Naser de Cádiz, al que curó de una grave enfermedad, y estando a su servicio creó en Guadix un jardín botánico.
Fue grande el amor que los andalusíes profesaban a las plantas y a la naturaleza en general y es que su predilección por los jardines tiene su origen en el Corán. Otro médico andalusí Abu Zacaria, nos dejó alguna sentencia: El que construye edificios o jardines, sin oprimir a nadie, ni faltar a la justicia, tendrá por ello un premio abundante que recibirá el creador misericordioso.
Todas las artes se han inspirado en estos vergeles, plasmando su grandeza en tapices, alfombras, decoraciones, poemas y melodías. Surge en Valencia en el siglo XI un nuevo género literario que describe con alegría los jardines.
(Alí Ben Ahmad)
“Ven a escanciarme, Mientras el jardín viste un alvexí urdido por la lluvia, ya la capa del sol está dorada y la tierra perla su paño verde de rocío. En este pabellón como el cielo al que sale la luna del rostro de quien amo. Su arroyo es como la vía láctea, flanqueada por los comensales astros brillantes”.
Atendiendo a las características propias de los jardines hispano-musulmanes, he imaginado el nuestro como un jardín inmenso, con un eje central flanqueado por esveltos cipreses, cruzado por paseos o andenes, donde el agua circulara por canalillas, que además de servir al riego, refrescaran la atmósfera y nos regalaran con su agradable sonido. Entre su arboleda tambien estarían los laureles, los tilos, los eucalíptos, cuyas hojas acariciadas por la brisa, purificarían más si cabe el ambiente, los almendros, granados, limoneros, mirtos y membrilleros. Entre las hierbas aromáticas, la albahaca y la menta, tan apreciadas para la estimulación del apetito, gran variedad de tomillo, el romero; conocido por su efecto antiséptico e inflamatorio, el hinojo, la manzanilla, tan digestiva. Tambien abundaría el cultivo de las especias, como el anís, la canela, la pimienta…, de manera que en cada estación del año, el jardín nos bendeciría con un perfume diferente. Un jardín en definitiva pensado para los sentidos y útil para la salud por las propiedades curativas de las plantas. Un jardín que sueña con renacer un día, y en nuestras manos está hacerlo posible.
Carmen Hernández Montalbán

1 comentario:

  1. me parece un artículo sumamente relajante por su contenido literario y entrañable por la riqueza y profundidad historica,no es baladí el realizar tales comentarios, ya que el presente artículo ha tenido la virtud de transportarme por un espacio corto de tiempo, al paraiso que tanto he soñado y soñare, y que no se si algún día vere. La Babilonia soñada es el Guadix que me vio nacer.

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